En castellano se llama arquipéndola, proviene directamente del italiano archipendolo,  con origen aribuido al término latino archipendulum. 

Proviene del Antiguo Egipto, o así se estima en general en el mundo occidental, y es el  precursor del nivel de burbuja, al que actualmente estamos más acostumbrados para  medir la horizontalidad. 

Sobre su forma fisica, encontré una definición muy sugerente al oido de un masón:  está formado con tres reglas (por cierto, de ahí se puede imaginar cómo de  fundamental es la Regla como herramienta); con dos reglas se forma un triángulo  isósceles (puede haber una de equilátero desde luego); normalmente, la tercera  regla, se refiere a la que conecta dos lados pero la que se sitúa en la parte superior,  se situa haciendo como un puente de dos lados.) 

Es indispensable la plomada que se cuelga desde el vértice, porque usando la  verticalidad de esta plomada, se mide la horizontalidad, verificando dónde se queda  el hilo de la plomada en»la regla puente» que está en medio. 

Su uso fundamental es medir la horizontalidad de la superficie. Las piedras brutas desbastadas, bien acabadas y pulidas, deben aguantar los pesos de otras piedras que  se van amontonando una encima de otra, o aguantar las fuerzas que afecta en el  ensamblaje, el conjunto de todas, no solamente de arriba abajo sino también de los lados.

Se aplicaba la arquipéndola cada vez que se colocaba una piedra y otra, un  gesto repetitivo, más de lo que uno se imagina. Para construir pirámides, o edificios romanos como acueductos, o catedrales góticas, era crucial la precisión en la  nivelación y en la verticalidad para la estabilidad, y sobre todo, la longevidad de estas estructuras.  La Arquipéndola no suele ser una herramienta tan pequeña como tenemos en el  Taller. Incluso, las hay que pueden medir como dos metros de altura, ya que servían  también para calcular el grado de la inclinación de un terreno pendiente donde se tenía que construir.

Me acuerdo perfectamente que cuando comencé esta vía iniciática, yo también  confundía el simbolo del Segundo Vig con el del Primer Vig. Naturalmente, la  confusión es por la plomada que está en presente en las dos herramientas, pero si  recordamos que antiguamente la verificación de la horizontalidad ha sido gracias a la perpendicular, comenzaremos a ver esta Arquipéndola con otra mirada.  La combinación de las dos herramientas opuestas es familiar en nuestro Taller: EI  Mazo y Cincel, La Escuadra y El Compás, y La Plomada y el Nivel, pero precisamente  con la que llamamos el nivel, que en realidad se refiere a la Arquipéndola, con solo  esta herramienta se pueden medir dos cosas completamente opuestas: la verticalidad  y la horizontalidad. Creo que se entiende bien por ello que no debe ser el Nivel con  burbuja la herramienta que se coloca aquí. 

Para acabar, quisiera comentar que normalmente en la plancha que en nuestro Taller denominamos de cinco minutos de  simbolismo, solemos centrarnos en las posibles interpretaciones simbólicas de los  elementos que queremos tratar. Pero en esta plancha no ha sido así, porque esta vez he  querido aclarar la naturaleza de una herramienta, cómo se fabricaba, cómo se usaba,  qué papel tenía. De esta manera se da luz y se entiende aún mejor el simbolismo que  se le da en masonería. Aún así, mencionaré un punto del simbolismo: sobre la  Fuerza. Tanto en el Ritual de la apertura como en el de cierre, el Primer Vigilante menciona la Fuerza. Un anclaje como una raíz de un árbol, extendido en profundidad  vertical y a la vez en horizontal bajo tierra, gana más equilibrio, estabilidad y por lo  tanto mayor fuerza cuando crece hacia la luz, igual que las columnas bien  equilibradas sostienen con mayor fuerza posible; por ello, la Arquipéndola es la madre de la  Fuerza. 

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