{"id":2246,"date":"2026-06-23T08:20:11","date_gmt":"2026-06-23T08:20:11","guid":{"rendered":"https:\/\/llumiverdad.com\/?p=2246"},"modified":"2026-06-23T08:20:16","modified_gmt":"2026-06-23T08:20:16","slug":"los-que-sostienen-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/sin-categorizar\/los-que-sostienen-la-vida\/","title":{"rendered":"LOS QUE SOSTIENEN LA VIDA"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cC\u00e9sar venci\u00f3 a los galos, \u00bfno llevaba siquiera cocinero?\u201d Cuestiona con sorna Brecht en \u201cPreguntas de un obrero que lee\u201d. Quiz\u00e1s sea hora de dejar de creer en cuentos heroicos y caer en la cuenta de que la historia avanz\u00f3, no gracias a quien estuvo en un momento decisivo y un cronista habl\u00f3 de \u00e9l, sino gracias a quienes propiciaron de forma an\u00f3nima que ese momento se produjera.<\/p>\n\n\n\n<p>Veamos, pues, que la realidad no siempre tiene que ver con la valoraci\u00f3n social hecha en base a prejuicios, m\u00e1s o menos aceptados, y a la propaganda de turno (sea esta transmitida en pergamino o en redes sociales).<\/p>\n\n\n\n<p>Tomo como punto de partida para esta plancha la Conferencia dada por el Doctor en Antropolog\u00eda y militante anarquista David Graeber \u201cLa Rebeli\u00f3n de la Clase Cuidadora\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Retoma la idea de una de sus obras m\u00e1s famosas \u201cTrabajos de mierda: una teor\u00eda\u201d (s\u00ed, pudo haber sido m\u00e1s elegante, pero de seguro nunca podr\u00eda haber sido m\u00e1s claro). En ella se explicaba como en la actual sociedad capitalista (capitalismo tard\u00edo o postcapitalismo, dos vocablos cada vez m\u00e1s utilizados) existen multitud de trabajos meramente burocr\u00e1ticos, de intermediaci\u00f3n o publicitarios que, en realidad, nada aportan a la sociedad y, sin embargo, son los mejor pagados y mejor valorados socialmente; por el contrario, aquellos que producen tanto en el sentido material como en el inmaterial (empezando por campesinos y obreros fabriles, y continuando por cuidadores, docentes y sanitarios) est\u00e1n peor pagados y, en la mayor\u00eda de las ocasiones, gozan de menor prestigio social.<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo miramos fr\u00edamente, es insultante que un se\u00f1or que se sienta en una mesa a debatir sobre temas varios (la mayor\u00eda de las veces sin formaci\u00f3n espec\u00edfica, pero que no le hace ascos a opinar de la pandemia hoy, de la guerra de Ir\u00e1n ma\u00f1ana y, llegado el caso y previo pago, sobre las \u201cobras escritas\u201d de S\u00f3crates) tengan unas abultadas cuentas bancarias mientras los enfermeros en Canarias se ven obligados a vivir en caravanas (claro que aqu\u00ed se une el salario bajo con el precio excesivo del alquiler o la venta de inmuebles causado, todo sea dicho, por parte de los que tienen lo que Graeber llama trabajos de mierda, llamados por el com\u00fan de los mortales especuladores y, por los economistas, inversores). S\u00ed, como pudisteis adivinar, Graeber da el escatol\u00f3gico adjetivo no al trabajo penoso, sino al in\u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en su libro (extensi\u00f3n de un ensayo de car\u00e1cter l\u00fadico y con intenci\u00f3n de provocar) \u201cBullshit Jobs: A Theory\u201d Graeber se dedica a diseccionar el sistema capitalista y su ej\u00e9rcito de trabajadores cuya labor, de no ser directamente perjudicial socialmente, es in\u00fatil; en esta conferencia se centra en su contraparte, aquellos sobre cuyos hombros recaen las labores que permiten que nuestras sociedades funcionen y los ciudadanos tengan una calidad de vida aceptable. Se centra en la clase cuidadora, esa en la que no nos fijamos. Como ejemplo de esto \u00faltimo, quiero haceros part\u00edcipes de mi sorpresa cuando comenc\u00e9 a trabajar en Seguridad Social y me di cuenta de que la mayor\u00eda de mis compa\u00f1eros no se sab\u00edan el nombre de la limpiadora que estaba con nosotros unas tres horas al d\u00eda, por el contrario, se conoc\u00edan los nombres de t\u00e9cnicos de la Direcci\u00f3n Provincial con los que, a lo sumo, hablaron una vez en un curso impartido hac\u00eda a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta \u201cclase cuidadora\u201d, tradicionalmente invisibilizada y precarizada, est\u00e1 protagonizando una rebeli\u00f3n social y pol\u00edtica para exigir reconocimiento y mejores condiciones, cuestionando el modelo econ\u00f3mico actual y proponiendo un cambio hacia una sociedad centrada en los cuidados.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia de COVID detuvo el mundo y revel\u00f3 qui\u00e9n sostiene la vida. No eran los ejecutivos ni los brokers: eran las enfermeras, las limpiadoras, las cuidadoras, las cajeras (s\u00ed, mayoritariamente en femenino). La pandemia fue un espejo. Y el reflejo fue inc\u00f3modo. Desgraciadamente, terminada la pandemia, terminaron los aplausos (m\u00e1s simb\u00f3licos que capaces de mejorar su situaci\u00f3n) en el balc\u00f3n y, poco a poco, volvieron a invisibilizarse. De nuevo, dejaron de ser h\u00e9roes y volvieron a las sombras sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, algo hab\u00eda cambiado, un peque\u00f1o pero determinante murmullo destinado a convertirse en grito. Ellos mismos, desde la limpiadora que antes se consideraba una fracasada hasta la enfermera que antes pon\u00eda v\u00edas sin ser consciente de su papel en el soporte de la vida, tomaron conciencia de su relevancia social, entendieron que, al margen de lo que la sociedad considerase, de los prejuicios hacia determinadas profesiones y del nuevo boom de vendeh\u00famos y snobs que si ma\u00f1ana desaparecieran no lo notar\u00edamos salvo por el descenso de actividad en redes sociales y plataformas audiovisuales, eran ellos, los cuidadores, los que, si un d\u00eda decidiesen no volver a trabajar, paralizar\u00edan todo (incluso a C\u00e9sar, si se quedaba sin cocinero)<\/p>\n\n\n\n<p>Conscientes de su papel esencial, comienzan a movilizarse, reclamar derechos y exigir pol\u00edticas p\u00fablicas que dignifiquen su trabajo (antes ya hab\u00edamos asistido a algunos conatos, como sucedi\u00f3 con el sector de las camareras de piso). Todo ello, puede provocar, a la postre, un cambio profundo del modelo econ\u00f3mico hacia otro cuyo eje central sean los cuidados y el bienestar. Esta vez, los plebeyos no se atrincherar\u00e1n en el Aventino para hacer capitular a los patricios ni la guillotina se erigir\u00e1 en el medio de la Plaza de la Revoluci\u00f3n (hoy, en tiempos menos sangrientos, llamada Plaza de la Concordia), pero ser\u00e1n, igualmente, agentes del cambio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si entendemos por \u201ccuidados\u201d toda actividad esencial para sostener la vida (desde cuidado de ni\u00f1os y ancianos a tareas dom\u00e9sticas y de limpieza de lugares comunes), debemos incluir no s\u00f3lo a trabajadores que reciben un salario, sino tambi\u00e9n a aquellos que no lo reciben y que, en la mayor\u00eda de los casos, ni se les considera tomo tales. Recordemos los DNIs durante el franquismo y la expresi\u00f3n \u201csus labores\u201d en profesi\u00f3n; \u201csus labores\u201d, en tercera persona del singular, porque eran los propios de ella (ignoro si alguna vez se lo pusieron a un hombre) aunque en la casa comieran todos y viviesen todos.<\/p>\n\n\n\n<p>No en vano Silvia Federici, intentando romper con esta vinculaci\u00f3n de lo dom\u00e9stico y lo femenino como acto natural, afirma: \u201cel trabajo dom\u00e9stico no es un acto de amor, sino un trabajo que ha sido naturalizado para ocultar su explotaci\u00f3n\u201d. Creo que nadie se sorprende con la ya famosa estad\u00edstica de que las mujeres dedican 15 horas m\u00e1s a la semana (el equivalente a dos jornadas de trabajo m\u00e1s) al cuidado y al trabajo dom\u00e9stico que los hombres. Si ya es sangrante la estad\u00edstica semanal, a m\u00e1s de una le dar\u00e1 ganas de \u201ccolgar el delantal\u201d si hace el c\u00e1lculo anual (780 horas, 32 d\u00edas y medio m\u00e1s que la media del tiempo dedicado por los hombres). Adem\u00e1s, a nivel global, el 76 por ciento del trabajo no remunerado lo hacen mujeres. Y lo peor de todo, ni siquiera se considera un trabajo (en Occidente se empieza a reivindicar desde hace pocos a\u00f1os, dudo mucho que en otras zonas del mundo comenzaran siquiera a plante\u00e1rselo).<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda Karl Marx que el trabajo dom\u00e9stico era esencial en el modo de producci\u00f3n capitalista ya que, si bien no produc\u00eda bienes y servicios, era el que aseguraba la reproducci\u00f3n, es decir, la fuerza de trabajo que produc\u00eda los bienes (tuvo la suerte Marx de no ver como ahora, en lugar de reproducir bienes, reproducimos criptomonedas; y menos mal, pues ni en el Manifiesto Comunista ni en la tumba del fil\u00f3sofo quedar\u00eda demasiado bien la premisa \u201cCriptobros de todos los lugares, un\u00edos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto que el fil\u00f3sofo alem\u00e1n s\u00f3lo entrevi\u00f3 y nunca desarroll\u00f3, algo que siempre sospech\u00e1bamos, se hizo evidente en los \u00faltimos a\u00f1os. En la COVID, como indiqu\u00e9 anteriormente, vimos cu\u00e1les eran las profesiones imprescindibles; y a medida que la media de edad de la poblaci\u00f3n del viejo continente se eleva o las crisis reducen los ya maltrechos servicios p\u00fablicos, se hace m\u00e1s visible la importancia de los cuidados en el \u00e1mbito dom\u00e9stico.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de que las labores dom\u00e9sticas (tradicionalmente atribuidas a la mujer, y hasta hace poco \u00fanicamente desempe\u00f1adas por mujeres) no sean remuneradas no significa que no tengan un valor econ\u00f3mico. De hecho, la propia ONU reconoce que suponen una proporci\u00f3n considerable de la econom\u00eda, En pa\u00edses como Espa\u00f1a, si se contabilizara a precio de mercado, supondr\u00eda un 40 por ciento del PIB. Me recuerda esto a una Sentencia de un peculiar juez de Primera Instancia de Ourense, Olegario Somoza, que, cuando en un divorcio el marido protest\u00f3 porque no consideraba justo que la mujer se quedase con buena parte de los bienes ya que nunca hab\u00eda trabajado, decidi\u00f3 contabilizar lo que tendr\u00eda que pagarle si fuese una persona contratada por horas para cocinar, limpiar, cuidar hijos, cuidar mayores&#8230;. luego descont\u00f3 manutenci\u00f3n y gastos varios; el resultado arrojado hizo que el marido aceptase la sentencia sin rechistar. Ignoro si el asunto fue o no a segunda instancia, pero lo cierto es que, al menos en esta ocasi\u00f3n, Don Olegario fue un adelantado a su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hago m\u00edas, en este caso, las palabras de la economista Fraser cuando indic\u00f3 que el capitalismo depende fundamentalmente de actividades que no reconoce ni remunera plenamente. Aquellos que hacen posible la reproducci\u00f3n y la vida o bien son mal remunerados o no lo son en absoluto; rara vez son el centro de pol\u00edticas p\u00fablicas y casi nunca son reconocidos como imprescindibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta clase cuidadora marcada por malos o inexistentes salarios, la inestabilidad laboral, la falta de derechos laborales y una escasa sindicalizaci\u00f3n, poco a poco, deja de ser v\u00edctima y se convierte en sujeto de transformaci\u00f3n (ya hemos asistido a las reivindicaciones de las Kellies, de los trabajadores de geriatr\u00eda, de educadores infantiles &#8230;.) poco a poco, se identifican como colectivo con los mismos intereses, reconocen el valor de su propio trabajo y se organizan. En ello influyeron las corrientes obreristas y, al ser un colectivo enormemente feminizado, el feminismo (que a la pregunta de qu\u00e9 pasar\u00eda si el cuidado se detuviese, responde con contundencia \u201cel mundo se detendr\u00eda\u201d).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rusc-dabelles.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"438\" src=\"https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rusc-dabelles-1024x438.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2249\" srcset=\"https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rusc-dabelles-1024x438.jpg 1024w, https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rusc-dabelles-300x128.jpg 300w, https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rusc-dabelles-768x328.jpg 768w, https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rusc-dabelles-1536x657.jpg 1536w, https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/rusc-dabelles.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Las reivindicaciones de la clase cuidadora se pueden agrupar en varios tipos: reconocimiento como trabajo esencial que es y su consecuente medici\u00f3n en indicadores econ\u00f3micos, redistribuci\u00f3n (tanto entre hombres y mujeres como entre familias, estado y mercado); salarios dignos y consiguientes prestaciones, servicios p\u00fablicos de calidad de atenci\u00f3n a la infancia, a la dependencia y a la tercera edad; sanidad p\u00fablica y de calidad&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Una soluci\u00f3n realista a la crisis de los cuidados supondr\u00eda una transformaci\u00f3n progresiva que comenzar\u00eda por una mejora de las condiciones en las que se prestan los cuidados y su reconocimiento para, en una segunda fase, desarrollar un robusto sistema p\u00fablico; todo ello desembocar\u00eda en un replanteamiento del modelo econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente, se valora m\u00e1s la acumulaci\u00f3n que la vida, sin embargo, no hay econom\u00eda ni acumulaci\u00f3n sin vida; no hay producci\u00f3n sin reproducci\u00f3n y, por ende, no hay capitalismo sin cuidados. Por ello, quiz\u00e1s, ser\u00eda necesario empezar a repensar la sociedad en donde lo m\u00e1s importante no sea el beneficio econ\u00f3mico, sino la vida que lo hace posible.<\/p>\n\n\n\n<p>El debate sobre los cuidados no es sectorial, no es tampoco \u00fanicamente una cuesti\u00f3n de g\u00e9nero, clase u origen (hoy muchos cuidadores remunerados son extranjeros), estamos ante una cuesti\u00f3n que implica plantearse la organizaci\u00f3n social y sus prioridades. Asistimos a tiempos convulsos en donde las potencias se reparten el mundo, en donde los grandes (y mediocres) discursos imperan, y corremos el peligro de perder de vista lo menos ostentoso pero lo m\u00e1s esencial \u00bfc\u00f3mo garantizar todo aquello que sostiene nuestra sociedad?, o, para terminar como empec\u00e9, \u00bfc\u00f3mo hacer que el cocinero de C\u00e9sar siga cocinando y as\u00ed, con la barriga llena, pueda cruzar el Rubic\u00f3n?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cC\u00e9sar venci\u00f3 a los galos, \u00bfno llevaba siquiera cocinero?\u201d Cuestiona con sorna Brecht en \u201cPreguntas de un obrero que lee\u201d. Quiz\u00e1s sea hora de dejar de creer en cuentos heroicos y caer en la cuenta de que la historia avanz\u00f3, no gracias a quien estuvo en un momento decisivo y un cronista habl\u00f3 de \u00e9l,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2247,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false},"categories":[1],"tags":[],"featured_image_src_large":["https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/La-cocinera-Museo-del-Prado-1024x756.jpg",1024,756,true],"author_info":{"display_name":"Xavier","author_link":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/author\/xavier\/"},"comment_info":0,"category_info":[{"term_id":1,"name":"Sin categorizar","slug":"sin-categorizar","term_group":0,"term_taxonomy_id":1,"taxonomy":"category","description":"","parent":0,"count":74,"filter":"raw","cat_ID":1,"category_count":74,"category_description":"","cat_name":"Sin categorizar","category_nicename":"sin-categorizar","category_parent":0}],"tag_info":false,"taxonomy_info":{"category":[{"value":1,"label":"Sin categorizar"}]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2246"}],"collection":[{"href":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2246"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2246\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2251,"href":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2246\/revisions\/2251"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2247"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2246"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2246"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2246"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}