{"id":2133,"date":"2025-10-03T18:00:59","date_gmt":"2025-10-03T18:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/llumiverdad.com\/?p=2133"},"modified":"2025-10-03T18:01:17","modified_gmt":"2025-10-03T18:01:17","slug":"cabaret","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/llumiverdad.com\/ca\/sin-categorizar\/cabaret\/","title":{"rendered":"Cabaret"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cHab\u00eda un cabaret y hab\u00eda un maestro de ceremonias, y hab\u00eda una ciudad llamada Berl\u00edn en un pa\u00eds llamado Alemania. Y era el fin del mundo y yo bailaba con Sally Bowles y ambos est\u00e1bamos dormidos\u201d.\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNos preocupa el ascenso del fascismo, queridos Hnos.\u00b7.? \u201cAqu\u00ed no hay nada de que preocuparse, aqu\u00ed la vida es bella, las chicas son bellas, los chicos tambi\u00e9n, incluso la orquesta es hermosa\u201d&#8230; ellos tocar\u00e1n las notas que llevan de la libertad al autoritarismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en los primeros minutos, en todas las versiones, y hay muchas, se le presenta al espectador el mensaje que quiere transmitir de forma brutal: dentro del Kit Kat Club transcurre la vida fr\u00edvola que quiere ignorar lo que sucede fuera, sus personajes bailan, aman y viven ajenos al ascenso del Partido Nazi. Durante un tiempo sus peculiares lugare\u00f1os lo consiguen pero, tarde o temprano, los personajes se ver\u00e1n atrapados por la realidad y su peque\u00f1o mundo desaparecer\u00e1 engullido por la vor\u00e1gine.<\/p>\n\n\n\n<p>Los protagonistas de Cabaret no son los protagonistas de las distintas historias amorosas que trata, ni la panoplia de personajes de la vida nocturna con quienes se encuentran, ni tan siquiera el omnipresente Maestro de Ceremonias que pasa de burlarse del nazismo a colaborar con \u00e9l (en algunas versiones se limita a aceptarlo con resignaci\u00f3n). El protagonista de la obra es una historia mil veces repetida, el escapismo, la negaci\u00f3n del ascenso del autoritarismo hasta que ya es demasiado tarde para frenarlo. Cabaret es, ante todo, un paseo musical por un cuento que narra la seducci\u00f3n, apenas inapreciable salvo por quien realice un previo ejercicio de reflexi\u00f3n, del fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los espect\u00e1culos de Cabaret arrancan de los tiempos del Mouline Rouge, en Francia, en las postrimer\u00edas del S. XIX. Olvidaos del recato y el conservadurismo con el que imaginamos aquella \u00e9poca; todos eran bienvenidos, cualquiera que fuese su orientaci\u00f3n sexual y su modo de vida. Podr\u00eda decirse que fue una gloriosa ant\u00edtesis de la mojigater\u00eda de la brit\u00e1nica \u00c9poca Victoriana que, por otra parte, ya estaba llegando a su fin.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Cabaret-1-1.jpeg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Cabaret-1-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2141\" width=\"344\" height=\"193\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Alemania imit\u00f3 el ambiente parisino e import\u00f3 este nuevo g\u00e9nero; al principio se trataba de una versi\u00f3n m\u00e1s edulcorada y conservadora, pero a partir de los a\u00f1os veinte floreci\u00f3, incluso, con m\u00e1s vehemencia que en Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos ante una explosi\u00f3n creativa, ante un ambiente que enarbolaba tanto el feminismo como los derechos del colectivo LGTBI +; estamos en la \u00e9poca de la liberaci\u00f3n sexual donde incluso podemos encontrar formas primitivas de lo queer y lo transg\u00e9nero. Son los tiempos en los que el jud\u00edo Magnus Hirschfeld funda el Instituto para el Estudio de la Sexualidad, pionero en los estudios transg\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el cabaret de aquellos felices a\u00f1os no s\u00f3lo era frivolidad, tambi\u00e9n, mediante canciones sat\u00edricas, criticaba el autoritarismo (en alguna versi\u00f3n la obra comienza, precisamente, expulsando a un nazi de un cabaret).<\/p>\n\n\n\n<p>Huelga decir que los nazis se mostraban indecisos respecto a todo esto (como le pasaba en Espa\u00f1a a los gerifaltes del franquismo), es decir, lo condenaban por el d\u00eda mientras que por la noche eran asiduos clientes. Una de las famosas im\u00e1genes de la quema de libros por nacionalsocialistas es, precisamente, la de la quema de los libros del Instituto<\/p>\n\n\n\n<p>La contradicci\u00f3n entre el mundo liberal del cabaret y la mentalidad nazi, dio lugar no s\u00f3lo a quema de libros y, posteriormente, a la brutal represi\u00f3n. Tambi\u00e9n nos dej\u00f3 perlas como \u201cel museo del arte degenerado\u201d, en el que el Arte Rom\u00e1ntico y Neocl\u00e1sico (propio de los arios, seg\u00fan los que se dec\u00edan arios, claro est\u00e1) se contrapon\u00eda al arte conceptual y abstracto de la nueva \u00e9poca y que aquel incipiente partido consideraba degenerado y propio de jud\u00edos (s\u00ed, esto \u00faltimo tambi\u00e9rn era, para ser, malo).<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s, el autoritarismo, antes de lanzar sus bombas y enviar a sus soldados ataca la cultura y los avances sociales. En su mente enferma, valores como la igualdad o la libertad no son dignos ideales; son algo que debe ser erradicado, incluso, del arte. No sabemos muy bien c\u00f3mo, ellos, los fascistas, han decidido qu\u00e9 es lo que hace da\u00f1o y lo que beneficia a la patria (a su idea de patria, que pocas veces tiene que ver con las necesidades reales de sus habitantes) y pocas voces osan se\u00f1alar el sinsentido sea por miedo o por dejadez.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo este ecosistema de nuevas libertades y nuevas ideas se derrumba cuando, finalmente, los nazis toman el poder. Christopher Isherwood hab\u00eda viajado a Alemania en busca de aquel mundo vibrante y se encuentra con su ocaso; regresar\u00e1 en 1933 a su Inglaterra natal y en 1939 escribe la novela de tintes autobiogr\u00e1ficos \u201cAdios Berlin\u201d, en la que se basa Cabaret.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de una instant\u00e1nea del momento de la ca\u00edda, ese momento crucial en el que algunos a\u00fan no son conscientes de que su mundo se acaba y contin\u00faan, ingenuamente, celebrando; mientras, el espacio antes ocupado por la libertad se ve invadido, silenciosa e irremediablemente, por oficiales nazis (aunque no adelantemos acontecimientos, nuestro maestro de ceremonias a\u00fan no ha anunciado el fin del espect\u00e1culo)<\/p>\n\n\n\n<p>Junto al tri\u00e1ngulo amoroso protagonizado por Sally, Clifford y Ernst tenemos varias subtramas. Una de ellas es la de la historia de amor oto\u00f1al entre la due\u00f1a de la pensi\u00f3n y un comerciante jud\u00edo (en la pel\u00edcula se sustituye por la historia de amor de un cazafortunas jud\u00edo y una rica heredera). Quiz\u00e1s el se\u00f1or Schultz&#8217;s sea el m\u00e1s ingenuo de los personajes, cree que el nazismo es una moda pasajera, por eso no da demasiada importancia a los ataques a su local y decide, previendo que todo seguir\u00e1 bien, pedirle matrimonio a la due\u00f1a de la pensi\u00f3n, la se\u00f1ora Schneider. Si bien el optimismo es una virtud, cuando estamos ante el totalitarismo se vuelve en nuestra contra y nos vuelve un blanco f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p>En la fiesta de compromiso que celebra la pareja, Herr Fritz (que en alguna obra de teatro efect\u00faa su primera aparici\u00f3n leyendo el Mein Kampf) advierte a la prometida de los peligros de casarse con un jud\u00edo. Acto seguido muestra su verdadero ser, con simbolog\u00eda nazi canta una canci\u00f3n, cuando menos inquietante, que imita un himno del tercer Rich pero cantada de forma melosa; describe Alemania de forma buc\u00f3lica (quiz\u00e1s los cuadros de paisajes que tan mal pintaba Hitler la inspiraron) y repite como estribillo \u201cel ma\u00f1ana me pertenece\u201d; las intenciones son claras cuando el villano canta \u201coh patria muestr\u00e1nos el signo que tus hijos estuvieron esperando\u201d. Esta canci\u00f3n, a pesar de ser escrita por dos jud\u00edos, fue sospechosa de antisemitismo; supongo que el hecho de que la La Liga Nacional Socialista, una organizaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>neonazi estadounidense, tomase en su honor como eslogan \u201cel ma\u00f1ana me pertenece\u201d no ayud\u00f3 a disipar las sospechas, aunque s\u00ed deja claro lo poco avispados que pueden llegar a ser ciertos sectores de la sociedad (no es muy diferente a cuando en Espa\u00f1a una youtuber de extrema derecha cant\u00f3 una canci\u00f3n de un grupo de Ska anarquista cuyo verdadero significado antifascista desconoc\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p>La canci\u00f3n est\u00e1 bellamente escrita, casi tanto, que puede hacernos olvidar que es una canci\u00f3n cantada por nazis (al menos en la ficci\u00f3n y en los locales de la mencionada Liga Nacional Socialista) y ese es el verdadero peligro de las palabras vac\u00edas de los fascistas. Son hermosas, encierran bellas promesas, pero son falsas, son el veneno vertido en el mejor de los vinos para que lo bebamos sin titubear; intentan convencernos de que el peligro son los otros y fingen abrazar ideales como patriotismo, libertad (no indican para qui\u00e9n) y progreso econ\u00f3mico (aunque luego en la realidad no les cuadren los n\u00fameros ni \u201cafinando\u201d las cuentas con una motosierra); pero si no caemos en su charlataner\u00eda, si analizamos su discurso cr\u00edticamente, llegaremos a la conclusi\u00f3n de que el \u00fanico peligro son ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>La se\u00f1ora Schneider, apol\u00edtica durante toda la obra, por miedo, rechaza al comerciante jud\u00edo (casarse con \u00e9l conllevar\u00eda perder su pensi\u00f3n, cuando no su vida). En este momento, la anciana canta sobre lo f\u00e1cil que es para los j\u00f3venes luchar por elevados ideales y sobre como junto con los a\u00f1os viene la decepci\u00f3n y ya s\u00f3lo nos limitamos a desear que las cosas no empeoren. No es una cobarde, ni una ingenua, simplemente, tras una vida marcada por la Primera Guerra Mundial y las privaciones, ha elegido sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo con el tema jud\u00edo, otra canci\u00f3n pol\u00e9mica es la entonanda por el Maestro de Ceremonias mientras baila con una simia.<\/p>\n\n\n\n<p>Habla en un primer momento de vivir y dejar vivir, de que quien lo critica dejar\u00eda de hacerlo si viese a su amada con los ojos que la ve \u00e9l; sin embargo, todo se torna perturbador cuando dice: \u201csi la vi\u00e9seis con mis ojos ni siquiera os parecer\u00eda jud\u00eda\u201d. Este final, en la que el jud\u00edo y el primate son comparados lo podemos interpretar (seg\u00fan la versi\u00f3n, pues en algunas se representa al maestro de ceremonias como v\u00edctima y en otras como verdugo) como una s\u00e1tira del racismo pero tambi\u00e9n como una plasmaci\u00f3n de la deshumanizaci\u00f3n del otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde siempre, se ha deshumanizado al enemigo; de este modo es m\u00e1s f\u00e1cil matarlo sin remordimientos; el grupo contrario de repente se convierte en un todo homog\u00e9neo y abyecto, por lo que debe ser exterminado (da igual que se trate de un soldado, de un ni\u00f1o o de un anciano, pertenece a ese grupo, debe ser eliminado por algo que el fascista considera \u201cun bien superior\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>No falta tampoco una cr\u00edtica a la desigualdad social con la canci\u00f3n \u201cMoney\u201d, que canta el maestro de ceremonias cuando Clifford, debido a la necesidad, acepta la oferta de Fritz para ser contrabandista (simplemente se habla de ir a buscar una maleta a Par\u00eds).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/cabaret-3-1.jpeg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"275\" height=\"183\" src=\"https:\/\/llumiverdad.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/cabaret-3-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2143\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Esta canci\u00f3n es interpretada en la pel\u00edcula de forma divertida; sin embargo, en el teatro se suele interpretar de forma m\u00e1s sombr\u00eda, pues habla de como los altos ideales, incluso el amor, ceden ante la extrema necesidad mientras que los due\u00f1os de todo siguen imp\u00e1vidos su camino, sin ni siquiera cuestionarse la moralidad de sus actos. Unos pocos acumulan capital mientras muchos s\u00f3lo obtienen miseria, sin embargo, son estos los que mantienen el sistema que produce la riqueza, los que hacen que el engranaje gire.<\/p>\n\n\n\n<p>Llega la canci\u00f3n del final de la historia de Clifford y Sally, \u201cCabaret\u201d. Sally est\u00e1 embarazada, ya s\u00f3lo est\u00e1n ella y Clifford, que sin importarle de qui\u00e9n es el hijo le propone irse a Gran Breta\u00f1a. Pero Sally acaba abortando y se queda en el Kit Kat Club, inconsciente del peligro que el nazismo supone para ella y su entorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta canci\u00f3n, cantada con amabilidad por Liza Minnelli, es entonada con rabia y desesperaci\u00f3n, incluso desafinando, en las versiones teatrales pues es, en realidad, una canci\u00f3n de derrota y preludio de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>El tel\u00f3n est\u00e1 a punto de bajar ya, \u201cWilkommen, bienvenue, welcome. Aqu\u00ed est\u00e1n todos los problemas. Aqu\u00ed la vida no es bella, y la orquesta est\u00e1 muerta. Y est\u00e1bamos dormidos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la versi\u00f3n de los 90 el maestro de ceremonias se quita la gabardina y muestra el uniforme del campo de concentraci\u00f3n con el tri\u00e1ngulo rosa que marcaba a los homosexuales; el personaje se vuelve una v\u00edctima porque asumi\u00f3, como Herr Schultz, que el nuevo sistema no se volver\u00eda en su contra.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras interpretaciones se nos muestra como una figura seductora del fascismo que es a la vez v\u00edctima y verdugo; as\u00ed, en la pel\u00edcula Joel Grey es un libertino grosero pero divertido que se adapta a un r\u00e9gimen siniestro manteniendo su jovialidad (esta ambivalencia ya lo vimos en la canci\u00f3n del gorila, en la que no sabemos si parodia a los nazis o deshumaniza a los jud\u00edos).<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s la versi\u00f3n m\u00e1s siniestra es la de hace unos a\u00f1os, la de Eddie Redmayne, en la que se comporta como una marioneta durante toda la funci\u00f3n para finalmente aparecer vestido con el uniforme nazi; encarna la seducci\u00f3n del fascismo que insta a Clifford a formar parte del nuevo orden nazi, pero el escritor lo rechaza y el Maestro de Ceremonias le rompe el cuello (\u201cadi\u00f3s a Berl\u00edn, adi\u00f3s a Sally Bowels, lleg\u00f3 la hora de despertar del sue\u00f1o\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la c\u00e1mara se desliza hacia el p\u00fablico, nos muestra la nueva clientela, los nazis. Un mundo fue sustituido por otro sin que ni el espectador ni los personajes se diesen cuenta, aunque la amenaza fue patente durante toda la representaci\u00f3n. Nadie dijo nada, nadie quiso ver las se\u00f1ales, nadie vio el peligro de coquetear con el lado oscuro del ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>He comentado que son m\u00faltiples las versiones de cabaret, he de a\u00f1adir que cada una es m\u00e1s s\u00f3rdida que la anterior. Comparemos, por ejemplo, la versi\u00f3n m\u00e1s amable de la pel\u00edcula protagonizada por Liza Minnelli con la perturbadora versi\u00f3n del 2024, m\u00e1s parecida a una obra de terror en la que el maestro de ceremonias parece una marioneta cuyo cuerpo dibuja una esv\u00e1stica. Es esto, quiz\u00e1s, un recuerdo de que el terror del fascismo es m\u00e1s plausible ahora que en los a\u00f1os 60.<\/p>\n\n\n\n<p>El Cabaret, tras unos a\u00f1os dorados, vuelve a estar hoy en peligro, un peligro para el que a\u00fan no tenemos nombre pero que nos recuerda que la historia no se repite pero rima.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda un cabaret y todos \u00e9ramos el maestro de ceremonias, y hab\u00eda muchas ciudades y muchos pa\u00edses, y es necesario despertar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cHab\u00eda un cabaret y hab\u00eda un maestro de ceremonias, y hab\u00eda una ciudad llamada Berl\u00edn en un pa\u00eds llamado Alemania. 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